Cositas en 2025
Resumen del año, Geoff style
El carrillón aún retumba en nuestros recuerdos, mientras tomamos calendarios y agendas en ristre, con intención de afrontar 2026. Una frase tan repelente que puedes oler el perfume de Pérez Reverte en ella. Mala forma de introducir el tema de hoy; pero no se me ocurrían excusas para dar marcha atrás a las manecillas.
Efectivamente, hora del repaso anual. En este caso tomaré mi hilo de cosas vistas/leídas el pasado 2025, en lugar de limitarme a los juegos como Cris.
Mejor decisión 2025
Ha sido un año que empecé con la idea de irme de mi trabajo, un trabajo que dejé en marzo. Es cierto que gozo de los ahorros y posición privilegiada (vivir con papas) para permitirme este “capricho”, pero considerando lo sucedido el pasado día de los inocentes… ¡CÓMO ME ALEGRO DE HABERME SALIDO CON LA MÍA! Aunque esté mal visto por la sociedad, o sea considerado un nini, me da igual. De no haberlo hecho, temporales como el del pasado día 28 de diciembre en Valencia, hubieran acabado dejándome mella (salud física y mental).
Por aportar contexto: Trabajaba justo al lado de uno de los focos de la famosa “dana”. En aquel momento, por fortuna, no me tocó trabajar; pero hubiera sido cuestión de tiempo coincidir. Si ya estaba traumatizado por una relación laboral tóxica que no me dejaba ni comer o cenar tranquilo, que esperaba disponibilidad 24 h por mi parte en un trabajo que no lo requería… Imagina el trauma de morir (casi) luchando por tu vida en plena inundación. No he conseguido encontrar curro de lo mío, y me jode reconocer que en 2026 tendré que estudiar una oposición; pero al menos ESPERO no morir en horario laboral. Si me pilla la muerte, que sea en pantuflas.
Evacuación de polígonos el 28 de diciembre
Manga disfrutado en 2025
Pese al contexto dado anteriormente, he jugado y leído menos. Por ejemplo, leo más manga cuando el cuerpo no tiene ganas de nada (o estoy depre). La alegría de la huerta, como siempre.
Sea indicativo de una mejor salud mental, o de que he priorizado los juegos al manga; el caso es que no había muchos contendientes aquí. Endevi es un manga estéticamente chulísimo con el cual (quizá por mi condición de varón CIS hetero) no he conectado, pese a ser tan trombótica comedia. Aunque tiene episodios chulos, como Dewiela (chica demonio de la imagen) conectando con una abuelita de La Toscana y su gato.
PERO, si habéis seguido mi turra de películas animadas, sabréis el nombre de mi manga: Slam Dunk. El papá del spokon moderno.
La pleitesía pensé que sería inmerecida, como tantas cosas vistas con las gafas rosas de la nostalgia. Pero no. Es BUENO. Tiene sus cosas de la época, como el rollo pandillero telenovelero. Me hubiera gustado un mejor trabajo en las químicas entre personajes. Por ejemplo; Kuroko No Basket es radicalmente diferente en su acercamiento, con estereotipos guaperas (claramente con el público femenino en mente). Aun así, trabaja todo el manga en desarrollar una unidad de equipo entre estos estereotipos. Sus rifirafes son reacciones químicas prefabricadas entre esterotipos, PERO AL MENOS ES ALGO. Por contra, Slam Dunk individualiza el desarrollo de cada uno (menos Ryota); obviando las químicas. Como resultado, cada miembro del quinteto de Slam Dunk, desarrolla su propia identidad en el partido final. Partido adaptado en The first Slam Dunk. Un poco va de eso, como todos hacen piña como familia DURANTE el partido final. No son amigos, como dice el capitán Akagi; pero son una pandilla.
CDA (chasco del año) personal 2025
Inazuma Eleven Victory Road era de lo poco que esperaba en 2025. No un año con muchos bombazos esperados para mí. Palabra clave “esperados”. Ha habido buena cosecha, no me malinterpretéis. Simplemente, no había juegos de lanzamiento para los que contase los días. Con la salvedad del regreso de Level 5 a occidente. Juego que ha demostrado estar hecho con IA generativa, siendo Level 5 uno de tantos estudios que abraza la llegada de Skynet y el exterminio del ecosistema terrestre como lo conocemos.
Su historia deja bastante que desear pasado el primer tramo importante, con el equipo nuevo ya formado. Igual que pasa con el ejemplo dado con Kuroko no Basket, cada jugador pierde su individualidad (si es que la tuvo, en algunos casos), meten con calzador mecánicas de las entregas portátiles en la narrativa, sin mucho sentido (que son chavalines golpeando balones para crear desastres apocalípticos, lo sé)… Encima, está construído como un gatcha de móvil. Vamos, Inazuma abraza la filosofía “My Team” del FIFA, en versión otaku.
Incluso el modo crónicas, el mayor pozo de horas recreando el anime, sigue claramente los mapeados de Super Mario 3 del mercado móvil. Faltaba nada más que un medidor de tiempo que regulase mi progresión con “tokens” (cristales, anillos, etc.) canjeables por dinero. A cada cosa que veía, más me decepcionaba ver un juego mecánicamente competente. La base no es mala. El problema es que todo lo demás, incluso producción, adopta una filosofía que prioriza el deporte rey al factor rpg característico en DS/3DS.
Nuevo pozo 2025
Bueno, vamos con dos categorías atadas a mi placer culpable: los pokebichos. No sé si por aquí lo había mencionado, pero desde luego sí en el cielo azul. Quiero pasar por las nueve generaciones de pokémon y sus regiones, antes de que salga a la venta la décima (que me perderé a menos que la cosa con Switch 2 mejore MUCHO). A lo que importa: Hackroms han sido mi pozo de este año.
Estúpidamente, tiré de uno de ellos gracias a una streammer/youtuber que sigo; Shad. Digo estúpidamente, porque el hackrom en cuestión para “revivir” la primera generación me disgustó bastante. Sí, vi a Shad jugarlo… Pero para reírme de su sufrimiento, no prestaba atención.
¿No ve la gente a los streammers por eso?
¿”Apoyarles”?
Nah, no es mi caso.
El juego se llamaba Pokémon Añil. Cuyo responsable era el mismo de Pokémon Iberia (juego que trata a personas no-binarias de helicopteros). Me pasé el juego, sí. Pero no me gustó nada por muchos extra que metiese encima. Pokémon no va de meter más contenido hasta ahogarnos a los fans. Pero vistas las reseñas en internet, sé que estoy en la minoría con pokémon Añil. Para muchos más ES mejor. Yo creo que son ganas de hacerme trabajar para alargar la vida a un juego mustio, con chistes del cuñado-verso fílmico.
Pese a mi descontento con el título, quise otros hackroms más “vanille” o cercanos al original. SHIN pokémon rojo/azul o Pure Red/Green/Blue, fueron mis candidatos para revivir la primera generación; con extras como la pelea con Oak, o zonas rescatadas de betas antiguas. Cosas que tiee sentido incluir, no cosas inventadas de cero, con humor pochísimo made in cuñado-verso fílmico español. Los gráficos son los mismos, solo están los 151, PERO se han pulido detalles que rompían el juego original. Aunque Kanto no fue mi primera región este año, sino Johto.
A primeros de año, me metí en la segunda generación con Polished crystal, hackrom que prometía mejorar cosas de la generación. Fui mi primer hackrom, sin saber cuan diferente sería la experiencia. Por ejemplo, introducir la separación de ataques entre físicos y especiales (en lugar de que cada tipo de ataque cayera en un tipo u otro), e incluso meter evoluciones de bichos de Johto posteriores a su generación ¡Sonaba bien! Por desgracia, alteraba cosas como la dificultad y algunos tipos (mea culpa por no informarme). ¿Lo terminé? Sí. ¿Me gustó? No. Tan es así que, este 2026, quiero pasarme otro hackrom en condiciones (y considerar la región de johto “superada” para mi repaso regional).
Dentro de este pozo, uno se da cuenta de qué valoran los nostálgicos. Especialmente con casos como Pokémon añil. Modifica tanto el contenido simple de Rojo/Azul, que hace que me pregunte: Llegados a ese punto… ¿Qué queda del original? ¿Los nombres de las ciudades?
Pero debo ser el bicho raro en el fandom para ver que más contenido, a fin de meterle más horas a esto, no implica que sea “la versión REFINITIVA” de los clásicos.
Sobre la bocina 2025
Este año solo he jugado dos pokémon, uno al inicio del año y otro justo hasta el final de 2025. La segunda generación quise hacerla con un hackrom, y bueno… Quise irme a algo más moderno: Alola. Abrazando el pensamiento en mi cabeza de que, el calentamiento global (más con los data center y la IA generativa) nos hará comer uvas en manga corta. Ironicamente, lo hago durante uno de los diciembres más fríos, según AEMET.
Bromas aparte; he escogido las versiones Ultra, a fin de darles una segunda oportunidad. Alola tiene muchos puntos positivos, aunque este paquete con extra de bichos, no hace lucir a esta región tan bien como sus versiones originales (un poco como Pokémon Añil). Con más experiencia montando equipos, mi experiencia ha mejorado con respecto la primera vez. Ha sido un viaje curioso montar mi equipo, con muchos vaivenes (y carameloraros). De todas formas, no aburriré con detalles pokemoniles. NEXT!
I wasn’t familiar with your game 2025
Ya no habrá menciones a pokémon, prometido.
Seguimos con los galardones raros, con… De primeras no supe apreciar tanto, como echando la vista atrás al recordarlo: Laika.
Si bien me ofusque un poco combinar el manejo de moto y apuntado a la vez; quitando eso, me gustó Laika. Más ahora, que hago memoria sobre su trama y tratamiento de personajes.
Lamento repetir argumentos, pero he de sacar la carta CIS otra vez. Creo que no me impactaron tanto ciertos momentos de su trama, por no ser mujer. La historia de Laika, su hija y madre es un poco como he leído con Silent Hill f. La diferencia es que Silent Hill f fue escrito por un hombre, Laika no. Y en esos matices hay diferencias sustanciales al ver los eventos del juego. Puedes ser un hombre feminista, tremendamente empático con el sexo contrario, interpretar qué transmiten las escenas… Pero SABER y SUFRIR son dos verbos diferentes.
Ello no implica que tuviese momentos impactantes el juego, como el “episodio” del árbol. Aun así, recuerdo escenas como el rescate de la hija de Laika o sus flashbacks con su madre y… No puedo evitar pensar en que esto está escrito por una mujer. Mientras que Silent Hill f está escrito PARA mujeres. ¿Si eres hombres y pillas los mensajes? Perfecto. No digo que un hombre no pueda empatizar o tratar de entender el dolor de una madre (debería), ni pretendo hablar de forma excluyente a los padres. Simplemente es que las máquinas alojadas en nuestro cerebro, no procesan las emociones igual. Es lo bonito que hayan hombres, mujeres y gente no binaria en el mundo. La percepción es distinta. Laika se focaliza en una visión sangrienta, putrida, oxidada… A la vez que tierna, sincera y esperanzadora.
Telenovela fuera de temporada 2025
Pese a dejarla en pausa pasado el verano, Mighty Nein fue mi pozo veraniego de este año. Reí como no lo hacía en mucho tiempo, hasta no poder contener la risa a veces (llegando a llamarme la atención mis padres por las risas jajaja).
Divinity Original Sin 2, junto con Mighty Nein, han sido mi reconciliación con el rol occidental. Desde que mamé FFVIII y Pokémon rojo, he sido siempre más de oriente. Aunque la predisposición a darle una nueva oportunidad al rol occidental vino de Baldur’s Gate 3, no quisiera quitarle méritos a estos dos productos culturales. Especialmente Mighty Nein. Casi me hace desear no ser un desperdicio de ser humano, tener amigos frikis y poder hacer lo que Critical Role con sus campañas. Evidentemente no tengo tales cosas, ya que el “ecosistema” a mi alrededor siempre ha sido más “futbolero” o “fan del motor”.
Aunque me lo dejé en parón voluntario, he visto ya muchos momentos icónicos de la segunda campaña, como “el cupcake”, o la historia de cierta Goblin. De hecho, ya hablé en este sitio sobre mi apreciación por el rol. No lo considero un pozo como tal, ya que no dispongo de relaciones sociales (ni estaría dispuesto a fraguarlas con esto). Pese a esto, sigo mirando de lejos con ilusión este nuevo mundillo que generó un gran boom durante el COVID.
A ver cuándo saco tiempo para retomar Mighty Nein, que la media por episodio son 3 horas. La campaña, no la serie de Amazon.
Mejor película Anicember 2025
Pese a que este año no han habido reseñas en vídeo, ni planificación por mi parte; otro Anicember ha pasado. Otras 25 películas de animación que he visto, en una cuenta atrás inventada (como la de los cristianos). Aprovechando estos “premios”, he pensado en destacar mi favorita: Salvajes.
Tengo manía a Francia, pero saben de dos cosas: Huelgas y animación.
De primeras; Salvajes puede parecer una película noventera cutrona americana, que da un mensaje vago sobre la ecología… Ignorando que el problema no eres tú desperdiciando agua al lavarte las manos, es la polución en ríos y lagos de las multinacionales. O en el caso de la película, la desforestación unida al problema real que vivimos con la burbúja inmobiliaria.
Bajo esta premisa aparentemente simple, bubyace una narrativa sobre el luto. Una niña desentendida de la naturaleza por la creencia que su madre se la arrebató. Cuando descubre sus orígenes, pasa a ser la primera en tomar la iniciativa contra el conglomerado urbanístico que le daba todas las facilidades urbanitas. Esa transición viene de la mano del mono que sujeta en la imagen, que simboliza su luto personal por el vínculo con su madre (volcando un deseo maternal sobreprotector en el animal huérfano).
En palabras de Bugs Bunny, o cualquier otro personaje de los Looney: Eso es todo amigos. Un curioso repaso a mi 2025, sin saber qué será de mí 2026. Bastante miedo a lo desconocido. Veremos.










